Contratar una consultora es una de las decisiones que más dinero mueve en una startup temprana y una de las que se toma con menos criterio. Se eligen por recomendación, por web bonita o por la persona que cayó mejor en la primera llamada.
El problema es que la calidad de una consultoría no se ve en la propuesta comercial: se ve en cómo trabaja, quién ejecuta y qué pasa cuando el diagnóstico no gusta. Estas doce preguntas sacan eso a la luz antes de firmar.
Por qué la mayoría elige mal
Porque compara lo comparable —precio, duración, número de entregables— e ignora lo que realmente determina el resultado: si el equipo tiene criterio propio, si va a contradecirte cuando toque y si alguien va a seguir ahí cuando haya que ejecutar.
La propuesta comercial está diseñada para no responder a nada de eso. Por eso hay que preguntarlo.
Antes de preguntar nada: define la decisión
Escribe en una frase qué decisión necesitas tomar. «Si seguimos con este segmento o cambiamos.» «Si lanzamos en enero o esperamos.» «Si el precio actual es sostenible.»
Si no puedes escribirla, todavía no estás listo para contratar: vas a pagar por un diagnóstico genérico porque nadie sabe qué pregunta responder. Y esa frase, además, es el mejor filtro de proveedores que existe: se la lees, y ves quién se pone a pensar y quién se pone a vender.
Sobre el diagnóstico (preguntas 1 a 3)
1. ¿Qué vais a mirar y qué vais a dejar fuera? Una respuesta honesta incluye exclusiones. Quien dice que lo analiza todo en tres semanas, o no lo va a hacer o lo va a hacer superficialmente.
2. ¿Vais a hablar con nuestros clientes? El trabajo hecho solo con lo que cuenta el equipo fundador hereda todos sus sesgos. Si la respuesta es no, el diagnóstico tiene un techo bajo y conviene saberlo desde el principio.
3. ¿Qué hipótesis nuestra os parece más frágil ahora mismo? La pregunta más reveladora de la lista. Si ya han leído tu web y tu contexto, deberían tener una opinión provisional. Si no la tienen, no han mirado; si no se atreven a decirla, tampoco lo harán dentro de seis semanas.
Sobre quién hace el trabajo (4 a 6)
4. ¿Quién ejecuta exactamente este proyecto? Nombres y dedicación. El clásico del sector es que venda un socio senior y ejecute un perfil junior. No es necesariamente malo, pero debes saberlo y que el precio lo refleje.
5. ¿Cuántos proyectos lleváis a la vez? Una consultora pequeña con ocho proyectos simultáneos no te va a dar atención real.
6. ¿Habéis trabajado con startups en nuestra fase? No pidas casos de tu sector —importa menos de lo que parece—, pide casos de tu fase. Los problemas de una startup pre-producto se parecen más entre sí que los de dos SaaS en momentos distintos.
Sobre los entregables (7 a 9)
7. ¿Podéis enseñarme un entregable real, aunque esté anonimizado? La respuesta separa muy rápido a quien tiene método de quien tiene plantilla. Si te enseñan algo y reconoces un documento genérico con el logotipo cambiado, ya sabes lo que vas a recibir.
8. ¿El plan de acción va a estar dimensionado a nuestro equipo actual? Un roadmap que requiere contratar a cuatro personas es un roadmap inútil si no puedes contratarlas. Debe ser ejecutable con lo que tienes.
9. ¿Qué métricas propondríais para saber si el plan funciona? Si no pueden esbozarlo, el trabajo terminará en recomendaciones no verificables.
Sobre lo que pasa después (10 a 12)
10. ¿Qué incluye el seguimiento y hasta cuándo? Un informe entregado y cerrado tiene una tasa de implementación cercana a cero. Pregunta explícitamente qué ocurre las cuatro semanas siguientes.
11. ¿Qué pasa si no estamos de acuerdo con el diagnóstico? Busca una respuesta que describa un proceso de contraste, no una que prometa que eso no pasará. Va a pasar, y es parte del valor.
12. ¿Qué no deberíamos contratar con vosotros? La pregunta que más incomoda y más información da. Una consultora con criterio tiene límites claros y los nombra. Quien dice que puede hacerlo todo, no hace nada especialmente bien.
Tres respuestas que deberían hacerte salir
- «Lo vemos después del diagnóstico.» Aplicado a todo: alcance, precio, entregables. Es una forma elegante de no comprometerse a nada.
- «Nuestra metodología es propietaria.» Como excusa para no explicar qué van a hacer. El método puede ser suyo; el proceso que vas a pagar debe ser transparente.
- «Trabajamos con todo tipo de empresas.» En consultoría para startups, la especialización por fase es lo que separa el criterio de la teoría.
Cómo verificar referencias de verdad
Pide dos o tres clientes y llámalos. No preguntes si quedaron contentos —casi todo el mundo dice que sí—. Pregunta esto:
- ¿Qué decisión cambiasteis a raíz del trabajo?
- ¿Os dijeron algo que no queríais oír?
- ¿Quién ejecutó realmente el proyecto?
- ¿Qué parte del plan seguís usando un año después?
- ¿Volveríais a contratarlos y para qué exactamente?
Si nadie recuerda ninguna decisión cambiada, el proyecto fue caro cueste lo que cueste.
El contrato: lo que importa
- Alcance por escrito, con exclusiones explícitas.
- Propiedad de los entregables: deben ser tuyos, incluidos los datos y análisis intermedios.
- Confidencialidad bidireccional, especialmente si vas a compartir datos de clientes.
- Condiciones de salida: qué pasa si a las dos semanas está claro que no encaja.
- Calendario de pagos ligado a hitos, no todo por adelantado.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas propuestas debería pedir? Tres es suficiente. Más allá, el coste de comparar supera el beneficio y alargas semanas una decisión que debería tomarse rápido.
¿Es mala señal que me digan que no me pueden ayudar? Al contrario: es la mejor señal que puede darte un proveedor. Significa que tiene criterio sobre dónde aporta y dónde no.
¿Importa que estén en mi ciudad? Cada vez menos. Importa mucho más la fase en la que se han especializado y la disponibilidad real durante el proyecto.
Conclusión
Las doce preguntas se resumen en tres: quién lo hace, qué me va a decir que no quiero oír, y qué pasa después de entregarlo. Una consultora que responde bien a esas tres probablemente merezca la pena.
Y si en la primera conversación nadie cuestiona ninguna de tus hipótesis, no estás comprando criterio. Estás comprando compañía.
¿Quieres una primera conversación donde sí te cuestionemos las hipótesis? El diagnóstico inicial es gratuito y sin compromiso. Pedir diagnóstico gratis.